Cuando el velo aún cubre los ojos
Hay verdades que no se comprenden a simple vista. Muchas veces hemos leído sobre el Tabernáculo de Moisés como si fuera un conjunto de instrucciones antiguas, sin darnos cuenta de que en cada detalle —en cada medida, color y material— Dios estaba revelando a Su Hijo.
El Tabernáculo no fue una construcción simbólica, sino una profecía hecha materia. En él se escondía, bajo figuras terrenales, la gloria del Cristo venidero.
Cuando el corazón despierta, el velo cae. Y lo que antes parecía un conjunto de normas o ritos, se convierte en una revelación viva del camino, la verdad y la vida.
El Tabernáculo y el Alma
No hay oro que iguale su pureza,
ni lino que vista su verdad.
Todo era sombra de una Presencia,
todo apuntaba a Su santidad.
El altar ardía en sacrificio,
la sangre abría el paso a la luz.
Y en medio del incienso y del silencio,
el alma hallaba reposo en Jesús.
El velo ocultaba al Invisible,
pero el Cordero lo rasgó.
El camino al Lugar Santísimo
solo Él lo inauguró.
Ya no hay templo hecho por manos,
ni sacerdocio terrenal,
porque el Tabernáculo eterno
vive en quien Cristo ha hecho real.
El libro “Descubriendo a Cristo a través del Tabernáculo de Moisés” es una invitación a ver lo invisible.
Cada elemento del Tabernáculo —el altar, el candelabro, el arca, el velo— revela una parte del carácter y la obra perfecta del Hijo de Dios. Este estudio te llevará a comprender cómo todo en el diseño de Dios apuntaba al único Mediador y al único camino hacia Su presencia.
No es solo una lección de historia bíblica, sino un viaje espiritual al corazón del evangelio.
Si deseas profundizar en esta revelación y ver cómo Cristo está presente desde el principio hasta el fin, puedes conocer más sobre el libro “Descubriendo a Cristo a través del Tabernáculo de Moisés” visitando nuestra página oficial.
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